El pensionado que rescató más de 500 palabras de la vieja jerga barranquillera
Triaca, rulipiar, changonga, clancha, entre otras, fueron recopiladas por David Meléndez, en un trabajo riguroso de varios meses.
David Meléndez Henríquez es uno de esos barranquilleros auténticos, de los que llaman de pura cepa, y que ahora los muchachos tratan con desparpajo como “el propio quillero”.
Nació en el barrio Rebolo, en la calle Santa Isabel con cruce de Bocas de Ceniza, (26 con 28), a tres casas de donde vivía Nelson Pinedo, el famoso e inmortal ‘Pollo barranquillero’, exvocalista de la Sonora Matancera.
En el mismo Rebolo David tuvo el placer de disfrutar los primeros años de su vida, que luego compartiría en el barrio Cevillar, calles 45D y 45F, entre carreras 16 y 18.

De ‘pelao’ convivió con muchos deportes: béisbol, baloncesto, tenis, que aún sigue por televisión; pero fiel a su esencia se destacó en calles sin pavimentar como eximio jugador de bola e’ trapo.
De ahí el fútbol lo envolvió, pasión que todavía lo quema con incandescencia, tanto que lo practica en canchas abiertas a pesar de los 73 años que carga entre pecho y espalda.
Meléndez también se considera un melómano de tiempo completo, seguidor de la salsa, romántico con boleros, baladas, e incluso algunas rancheras.
Excelente bailador de música tropical y aires costeños, además de un empedernido por los ritmos cubanos.

En temporada de Carnaval es fiel al disfraz, a la Batalla de Flores, y a todo lo que tenga que ver con la parafernalia del Rey Momo.
Las bases del menú “ñero”, un buen arroz de lisa, bollo de yuca, sancocho de guandú, o un delicioso ‘mondongazo’, los tiene de prioridad en su paladar.
Esta sumatoria genuina de muchos elementos de la cultura popular ‘currambera’, llevó a Meléndez a caer en la cuenta de que la modernidad estaba acabando con algo que él considera importante en la identidad del barranquillero raizal: el lenguaje.

No solo en el acento al hablar, sino un sinnúmero de palabras, de términos, y fraseología que cayeron en desuso, reemplazadas por otros, o que simplemente se extinguieron.
“En un reencuentro con amigos de infancia recordábamos nuestros apodos, y las razones de estos. Pasamos luego a rememorar juegos perdidos, como ‘La lleva’, y de ahí empecé a notar que las nuevas épocas tenían en el olvido, o abandono, un montón de palabras que antes eran comunes, y que ahora casi nadie pronuncia”, manifiesta Meléndez.
Así fue que hace unos cinco meses, en una libreta, a manuscrito, sin muchas pretensiones, este pensionado de la empresa Monómeros comenzó a jugar con la memoria.
A recordar, recopilar, y a escribir un arsenal de palabras ‘de las de antes’, que ahora la juventud considera ‘raras’, e incluso motivo de burla.
“Lo importante para mí al evocar este vocabulario fue arrancar sonrisas, y sobre todo recuerdos y melancolías”, manifiesta con emoción.

En este ‘diccionario barranquillerísimo” Meléndez ha logrado seleccionar más de 500 términos, entre palabras y expresiones propias de tiempos idos.
La primera que le vino a la memoria para iniciar este compendio fue ‘ladrillo’, como dice que llamaban antes a una torta barata que vendían en las tiendas de los barrios populares.
Venía preparada con el pan que no lograban vender, a la que le aplicaban por encima una coloración rojiza, de ahí el nombre. Fue la que después llamaron “jartapobre”, agrega.
David Meléndez Henríquez reconoce que el idioma es dinámico, y en este ritmo de vértigo surgen neologismos, nuevos términos tanto del llamado lenguaje culto como del castizo que reemplazan a muchos que se vienen utilizando, por eso insistió.
“A la final el motivo de mi trabajo consiste en retrotraer situaciones que nos metan en el pasado, oliendo, saboreando vivencias y épocas. Más nada.”

Como no es un tema poético ni de intelectuales, exhorta e invita a las correcciones, y sobre todo a los aportes.
A continuación algunas de las palabras reunidas por Meléndez y su significado.
Miquear: mirar, observar.
Cagao: cobarde, miedoso.
Tumbar: engañar, robar con maña.
Varillazo: pedir dinero prestado y no pagar.
Chinas: Monedas.
Tirria: Rabia, odio.
Mojoncito: pequeño, de baja estatura.
Pipiar: limpiar, dejar sin nada.
Jaretúo: dícese de medias y cuellos muy estirados.
Rota: mujer que perdió la virginidad.
Quedá: mujer que no se casó.
Crica: vulva.
Ripiar: romper en pedazo
Canchero: avivato, experimentado, falso.
Charúa: avariento, insaciable.
Algarete: sin rumbo fijo.
Aguaepeo: marica.
Leva: no asistir a clases.
Aguacate: Policía.
Garcipola: El pene
Fotuto: canuto, corto que se tomaba de la rama del papayo.
Zulimba: castigar con correa.
Tres tiras: de escaso valor.
Agallúo: que lo quiere todo para él.
Patuque: hacer trampa en un juego.
Chancletúo: grande, gigante.
Grajo: mal olor en las axilas.
Pendejos: vellos púbicos
Mogollo: fácil.
Billullo: billete, dinero.
Carreta o carretilla: mentira, falsedad.
Mazamorra: infección en los pies.
Joperico: Aburridor, mal hecho.
Pechugona: avarienta, que quiere la mayor parte.
Chancletazo: en fútbol, pegarle fuerte al balón.
Chuchazo: igual al anterior.
Pelar el diente: reír demasiado.
Cuquero: mentiroso.
Agüevao: desmotivado, sin ganas.
Emputao: rabioso, furioso.
Entrompar: enfrentar, retar.
Chivita: bus pequeño
Tombo: policía.
Triaca: marica
Conchudo: avivato, que la quiere fácil.
Martillar: escarceo amoroso, besuquear.
Flecha: novia.
Flecha: buena suerte, favorecido.
Chilangas: testículos.
Sopetear: probar comida en cocimiento.
Quedar pitico: saciado de comida.
Pillarla: entenderla, cogerla al vuelo.
Pillao: con las manos en la masa.
Culebra: enemigo.
Gallina: mujer fácil, coqueta.
Maleta: mal jugador de fútbol.
Cara e’ queso: medio borracho.
Geva: mujer, novia.
Achantao: flojo, quedo.
Mono(a): rubio(a).
Mono: bacano, chévere.
Boca e’ mono: trasero.
Tarro: cabeza
Pegao: limpio, sin plata.
Corretear: perseguir, acosar.
Tripúo: muy flaco.
Hueva: bobo, pendejo.
Cuadro: amigo.
Tablúo: grande, gigantesco.
Choro: ratero.
Despalomao: ido, fuera de onda.
Culo: grande (Culo e’ susto).
La Zarda: persona traviesa, también de mala reputación.
Perro mocho: enamoradizo.
Culo: sin importancia (me importa un culo).
Culillo: miedo.
Pepa: golazo.
Vento: comida.
Campanear: observar, vigilar.
Zoco: muñón del brazo.
Clancha: dejar algo en depósito.
Cachegua: que aporta poco o nada
Jipato: pálido, amarillo.
Esquirla: porción pequeña de dinero, migaja.
Marmaja: dinero en abundancia.
Pelúa: difícil, complicada
Rulipiar: quitarle todo a un contrario. Pelar.
Burra: bicicleta.
Pisos: zapatos.
Pato: que participa en una fiesta sin ser invitado.
Percha: ropa elegante.
Cigarrón: que tiene relaciones sexuales con otro hombre.
Rayúo: deseoso de algo, intenso.
Fraca: camisa
Bamba: cadenas de oro
Añuñío: encogido
Timbas: zapatos
Gorrero: que toma tragos sin aportar
Tolete: grande.
Chinas: Monedas.
Tirria: Rabia, odio.
Bocadillo: vestido con saco, de color diferente al pantalón.
Chís chís: lluvia menuda
Maco: bobo.
Mantenío: que vive de la familia. Flojo
Cachureto: Remendado, torcido.
Changonga: Fiesta, desorden.
Ñapa: regalo de tenderos después de comprar.